Los que conocen la actividad de ''peleas de gallos'' y ''galleros'' sabran lo que digo. Hace unos años -varios- frecuentaba los coliseos donde se presentaban estos eventos; las galleras. Siempre senti cierto interes por los hombres que crian estos animales, en especial los que hacen de los gallos una practica deportiva, recreativa y lucrativa.
Creo que a muchas mujeres les atren los galleros. Son hombres que aparentan ser ''machos'', -y, eso aunque se quiera negar es atractivo- son elegantes, tienen cierto aura de seguridad que atraen y, porque ademas, son gentes responsables.
Generalmente, los galleros pertenecen a un status economico-social bajo, en los campos abundan las galleras, y esos domingos no hay quien saque a un marido de una pelea e' gallo. Pero, tambien hay mucha gente de etiqueta y de apellido que apadrinan estas actividades.
Nunca me relacione amorosamente con un gallero, era demasiado joven, y ellos demasiado mayores, sabios. Mi capricho por ellos solo se quedo en eso, capricho. Antojo que me sobresalio - realmente - cuando descubri lo que valian sus palabras, y que tambien termino cuando no pude seguir comprendiendo como ponian a seres indefensos a pelear y matarse.
Me maravillan los hombres con conceptos de compromiso, responsabilidad y palabra. La palabra de un gallero vale dinero; cientos, miles, millones, en cualquier moneda. En un instante se apuestan cantidades grandiosas en liquido yo en bienes. Sin papeles, sin firmas, sin garantia mas que la palabra, y su responsabilidad. Y cumplen.
Pero, lo que mas vale la palabra de un gallero es respeto, compromiso, honor. Cuando alguien quiere mostrar seriedad o confianza, a veces dice: es palabra de gallero. Hoy, al hablar -con el ahora esposo de una amiga- y con quienes visitaba los coliseos, entre algunos temas, le dije: no estoy de acuerdo con eso de las galleras, aunque, hoy dia hacen falta galleros. Al menos de palabra.
Bendiciones,
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