martes, 14 de febrero de 2012

TENGO DUDAS SOBRE EL DIEZMO

Por/Aurin Rodriguez./ aurinrodriguez.org

Hay una enseñanza en Malaquías 3:10-12, cuyo único objetivo es bendecirnos. Una bendición que viene por la obediencia a la Palabra. Ahora bien, no podemos ver estos versos como una promesa de prosperidad que nos lleve a diezmar con una actitud parecida a cuando vamos a un cajero automático al que ponemos la tarjeta de débito y esperamos el dinero.  El diezmo no es un trueque con Dios. El diezmo es una enseñanza de cómo administrarnos con el 90 % restante. Es aprender a desprendernos de una parte de nuestros ingresos y confiar en que Dios suplirá nuestras necesidades.

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Dios de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.  Reprenderé también por ustedes al devorador. Todas las naciones les dirán bienaventurados; porque serán  tierra deseable (Malaquías 3:10-12). 
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Tal vez, en estos momentos estás pensando que diezmar sea difícil en estos tiempos  de crisis financiera, cuando tus  ingresos  no son suficientes para cubrir tus gastos,  y puede que tenas razón. Diezmar suena ilógico, pero el diezmo no es para razonarlo sino para obedecerlo, y también es importante saber que  EL DIEZMO  es un tema de fe. Debes confiar en lo que La Palabra te dice y ponerla por obra. Debes tener la certeza de recibir lo que La Biblia dice que vas a recibir. Al aplicar este principio bíblico, recuerda que la fe es la certeza de lo que se espera (Hebreos 11:1).  Cree las promesas de Dios, incluyendo todo lo relacionado al diezmo, porque al igual que todos los principios del Reino de Dios este es un principio probado en la iglesia y fuera de ella.

Hoy en día, menos del 15% de los asistentes a la iglesia traen sus diezmos al altar. No me cabe la menor duda que esto ocurre por falta de fe, sin lugar a dudas; la fe es obediente. Por otro lado estoy convencida de que aquellos que no cumplen con esta enseñanza  no experimentan la sobreabundante bendición de Dios sobre sus vidas. 

Hace aproximadamente  cinco  años,  tuve la oportunidad de compartir con un grupo de compañeros de trabajo el análisis del libro llamado  ‘El hombre más rico de Babilonia’ de George Clason. Al concluir la lectura, les dije: “Este libro es una historia de alguien que ha puesto a prueba los principios establecidos en la Biblia”. Lo interesante es ver cómo el libro ha sido de ayuda para que muchas personas organicen sus finanzas personales y empiecen a ser prosperados. El libro está basado en principios bíblicos, pero relatados en forma de leyenda. Por esto y otros ejemplos que tengo decía anteriormente que el diezmo es un principio probado aun fuera de las paredes de la iglesia.  En este libro, cuando habla sobre dar el diezmo cita: -Cuando empecé a gastar el 90% me arreglé igual de bien que cuando gastaba el 100%. Pero empecé a obtener el dinero con más facilidad (Página 31). Lo que me recuerda lo que dice la Biblia: “Se abrirán las ventanas de  los cielos para aquellos que traen sus diezmos y ofrendas al alfolí “. 
El Señor da, semilla al que Siembra (1).  No dice al “que va a sembrar”,  o al que se pasa la vida diciendo que va a sembrar,  y no lo hace. Siembra en el Reino de Dios, con tus diezmos y ofrendas. Hazlo movido por la obediencia a La Palabra y la certeza de que vas a recibir lo que Dios ha prometido. Demuéstrale a Dios que para ti él es lo más importante. Dale de lo que tienes  y de todo lo que ganes(Proverbios 3:9).

(2 Corintios 9:10)  Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.

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