sábado, 4 de febrero de 2012

FRACASAR YO? IMPOSIBLE.

Por/ Pastor Otoniel Font. Ministerio Fuente de Agua Viva.
Antes de que Dios hable a tu vida, necesitas la consciencia de que eres bendecido y favorecido. Cuando recibes en tu espíritu la revelación detrás de estas palabras, se crea la atmósfera necesaria para que Dios pueda hacer un depósito en tu vida y puedas entonces concebir el sueño que él tiene para ti.
En Lucas 1, se nos narra el momento en que el ángel le dice a María que concebiría un hijo. Pero antes de decirle esto, le dijo que era favorecida y bendita.
María no podía ser la única virgen en aquel pueblo. Entre todas las mujeres, ella había sido favorecida y bendecida. Dios la favoreció para darle el privilegio de tener a Jesús y era bendecida porque le dio la capacidad de tenerlo.
Hay algo en lo que Dios te ha favorecido por encima de los demás, y eso en lo que él te ha favorecido es lo que te hace un bendecido. Porque si Dios favorece, bendice. Si Dios favoreciera, y no bendijera, no daría la capacidad para hacer aquello en lo que ha favorecido.
Dios te favorece y te da la bendición, la capacidad, de poder hacer aquello para lo que él te favoreció.
El problema de los que no se creen bendecidos es que no entienden que tienen la capacidad de hacer aquello para lo que Dios los favoreció. El sueño que Dios te ha dado tienes que verlo como un privilegio. Eres favorecido porque tienes ese privilegio de que te lo dio a ti y no a otro. El no va a favorecerte a ti por encima de los demás y no bendecirte. Él te da la capacidad para hacer aquello en lo que él te favoreció.
Si el ángel no le deja claro a María en aquel saludo que ella había sido favorecida y bendecida, María no podía recibir lo próximo que Dios le diría, lo que él iba a depositar en ella.
Dice la palabra, que María se turbó cuando el ángel le dijo que era bendecida y muy favorecida. Pero María tenía que oír aquella salutación aunque no lo entendiera, porque lo que Dios le iba a proponer iba a estar totalmente ligado a que ella oyera esas palabras. Quisás hoy no entiendes que eres favorecido, porque tus circunstancias te dicen que no lo eres. Ni te ves, ni te sientes, favorecido. Lo importante es que no te cierres a escucharlo.
Quisás estás perdiendo una casa, o escogieron a otro antes que a ti en el trabajo. Quisás no puedes entender que eres favorecido, pero sí puedes creer que nada hay imposible para Dios. María tampoco entendió. Pero ella respondió: Hágase conmigo conforme a tu palabra. Dios no te llama a entender lo que él va a hacer contigo, él te llama a creer lo que él va a hacer contigo, aunque no lo entiendas.
Tú eres favorecido, y bendecido. Por eso es que, para ti, fracasar es imposible.